Pues... sí, así es esto. Mi psicólogo estaría orgulloso de mi. Al menos ya sé como salirme de las cosas cuando me hacen daño.
No te preocupes, a las personas que extraño las sigo frecuentando en mis sueños, todo el tiempo. Pronto seremos tantos ahí que podría organizar fiestas.
Of Monsters and Men - Little Talks
I don't like walking around this old and empty house.
So hold my hand, I'll walk with you my dear
The stairs creak as I sleep,
it's keeping me awake
It's the house telling you to close your eyes
Some days I can't even dress myself.
It's killing me to see you this way.
'Cause though the truth may vary
this ship will carry our bodies safe to shore.
There's an old voice in my head
that's holding me back
Well tell her that I miss our little talks.
Soon it will all be over, buried with our past
We used to play outside when we were young
and full of life and full of love.
Some days I feel like I'm wrong when I am right.
Your mind is playing tricks on you my dear.
'Cause though the truth may vary
This ship will carry our bodies safe to shore
Hey! Don't listen to a word I say
Hey! The screams all sound the same.
Though the truth may vary
this ship will carry our bodies safe to shore
You're gone, gone, gone away,
I watched you disappear.
All that's left is a ghost of you.
Now we're torn, torn, torn apart,
there's nothing we can do,
Just let me go, we'll meet again soon.
Now wait, wait, wait for me, please hang around
I'll see you when I fall asleep.
miércoles, 29 de febrero de 2012
miércoles, 23 de noviembre de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
...
Odio ése nudo en el estómago que se hace cada vez que tu corazón se hace pasita.
Odio ser una receptora inevitable de los peores sentimientos del mundo, estúpido fatalismo heredado.
Lo que odiaba, y ahora no entiendo qué pasó, y por qué ha cambiado, era la necesidad de contarle a todo el mundo todo lo que pasaba a mi alrededor. Todo. Hasta la pendejada más pendeja. Si no tenía luz, si tenía comezón en una pierna... éso incluye también cosas que el mundo no tenía que saber, como si estaba dolida, ardida, enojada o molesta o felíz, o cosas que, hoy entiendo, solo me importan a mi, y a mi solita, a los demás les viene valiendo madres. Los seres humanos somos egoistas y egocéntricos por naturaleza. Dicen que no, pero queremos a los demás por como nos sentimos individualmente a su lado, no por ellos.
Otra vez, y de nueva cuenta en menos de dos años, estoy por atravesar más cambios. Es como si de la Mafer estable que conocía sólo quedara el recuerdo. Cambio de todo, todo el tiempo. La rareza de esta ocasión radica en que por primera vez (en mi vida creo) no tengo necesidad de contárselo a nadie... o las ganas, porque tal vez la necesidad sí, pero me da una pereza enorme tener que ahondar en detalles de lo que me esta pasando cada vez que me preguntan.
Me volví una caja hermética.
Siento que preguntan cómo voy o qué me pasa sólo por cortesía, por obligación. Siento también nulas intenciones de contarle nada a nadie más que a mi, de rendirle cuentas a nadie más que a mi. Estoy aquí, conmigo, y a la única que le importa es a mi, así me siento.
Y entonces, el nudo en la panza.
Tengo muchas ganas de irme a la playa antes de entrar al nuevo trabajo, yo sola y mis ideas. Y darme ése abrazo que vengo necesitando real desde hace días yo solita, sin cuestionamientos ni prejuicios. Sólo para abrir el candado que he traído puesto éstas semanas acompañado de silencio, si es posible.
Estoy agotada de pensar.
Odio ser una receptora inevitable de los peores sentimientos del mundo, estúpido fatalismo heredado.
Lo que odiaba, y ahora no entiendo qué pasó, y por qué ha cambiado, era la necesidad de contarle a todo el mundo todo lo que pasaba a mi alrededor. Todo. Hasta la pendejada más pendeja. Si no tenía luz, si tenía comezón en una pierna... éso incluye también cosas que el mundo no tenía que saber, como si estaba dolida, ardida, enojada o molesta o felíz, o cosas que, hoy entiendo, solo me importan a mi, y a mi solita, a los demás les viene valiendo madres. Los seres humanos somos egoistas y egocéntricos por naturaleza. Dicen que no, pero queremos a los demás por como nos sentimos individualmente a su lado, no por ellos.
Otra vez, y de nueva cuenta en menos de dos años, estoy por atravesar más cambios. Es como si de la Mafer estable que conocía sólo quedara el recuerdo. Cambio de todo, todo el tiempo. La rareza de esta ocasión radica en que por primera vez (en mi vida creo) no tengo necesidad de contárselo a nadie... o las ganas, porque tal vez la necesidad sí, pero me da una pereza enorme tener que ahondar en detalles de lo que me esta pasando cada vez que me preguntan.
Me volví una caja hermética.
Siento que preguntan cómo voy o qué me pasa sólo por cortesía, por obligación. Siento también nulas intenciones de contarle nada a nadie más que a mi, de rendirle cuentas a nadie más que a mi. Estoy aquí, conmigo, y a la única que le importa es a mi, así me siento.
Y entonces, el nudo en la panza.
Tengo muchas ganas de irme a la playa antes de entrar al nuevo trabajo, yo sola y mis ideas. Y darme ése abrazo que vengo necesitando real desde hace días yo solita, sin cuestionamientos ni prejuicios. Sólo para abrir el candado que he traído puesto éstas semanas acompañado de silencio, si es posible.
Estoy agotada de pensar.
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